¿Tienes propósitos o metas?

La mayoría de las personas ya sea en año nuevo o en cada evento que les es de suma importancia se hacen el firme propósito de realizar todo lo necesario para cambiar sin llegar a lo esperado. Si tú eres de las personas que tiene esa dificultad, la solución radica en la manera de que estos objetivos se plantean como propósitos sin orden y no como una meta con pasos a seguir. Te invito a seguir leyendo esto que te dará una mejor idea de lo que conlleva una meta y un propósito.

Si sigues haciendo las mismas cosas, seguirás obteniendo los mismos resultados.
Albert Einstein.

Cada año es lo mismo…

Esto es lo que miles de personas se dicen cuando pasa la época de cambio de año y ven decepcionados ya que no han podido alcanzar a hacer aquello que en un principio decidieron. Aunque puedo decirte que el problema no es la intención; pues estos son pensamientos a la acción los cuales siempre son bien intencionadas.

En muchos casos estos propósitos si bien les va llegan a vivir para finales del primer mes en los cuales nacen y después fallecen no tanto por la falta de constancia sino por el hecho de que las personas se desesperan pues no obtienen el resultado deseado.

Si no lo hemos percibido el motivo por el cual estos no llegan a madurar y a concluirse es que desde muy chicos nos han enseñado que debemos enfocarnos en el resultado dejando a un lado el proceso como algo que tenemos que aprender de él ayudándonos a ser algo mejor que cuando nos propusimos ese objetivo.

En la misma sociedad se nos remarca el hecho de que aquél que consigue el mejor promedio, llega en primer lugar y siempre gana es el mejor pero nunca se nos menciona el hecho de que para llegar a ese punto la persona tuvo que hacer un esfuerzo, un trabajo un proceso para alcanzar su meta y que en mucho tiempo se enfoco no en el resultado sino en sus actividades diarias las cuales le llevarían a la meta deseada.

¿Sabes silbar con las manos?

Cuando iba en sexto de primaria recuerdo que estaba la “moda” de silbar con las manos ¿Sabes hacerlo? El secreto esta en la posición de las manos, en primer lugar debes de juntar ambos pulgares como si estuvieran en forma de doble “L”. Después debes de doblar ambos pulgares que queden en forma similar a una boquilla en donde quede tu boca entre abierta. Y de allí existen dos maneras, la primera que juntes tus manos como si entre tus manos guardaras un dulce o la segunda entrelazar tus dedos a modo que se junten.

En fin, si no me explique te dejo un vídeo para que veas cómo se hace este simpático silbato natural.

Ahora bien el punto aquí no es que lo sepa hacer sino que cuando comencé a hacerlo no me salio a la primera, ni a la segunda, ni mucho menos a la tercera vez. Sino que al ser un niño me dije “Yo puedo hacerlo”, al igual que mi libro en esos momentos nunca me enfoqué en lograr silbar o terminar el libro sino en practicar, escribir y encontrarle el gusto a lo que hacía.

Cuando la gente se propone metas comienza con la meta al final pero muy pocas veces se fija en las pequeñas cosas que cambian para si mismo.

En mi caso, al hacer estas cosas me he percatado que el dedicarle un tiempo a cada cosa olvidándome por un momento de la meta final sino solo avanzar y avanzar cada día más fue lo que me ayudo.
Una de las cosas que te puede ayudar es entender los conceptos como Meta Suprema, Medida de Avance y Resultado Obtenido.

Esta es una técnica que un grupo de amigos me enseño en los cuales ayuda a que una persona pueda planear, ver su avance pero sobre todo que pueda medir su avance ya que recuerda.

Todo lo que no se puede medir, no se puede mejorar.

Y es entonces cuando te invito a que busques implementar este modelo el cual te expondré en otra publicación.

¿Te gustaría aprender cómo obtener estos resultados y un método para alcanzarlos?